El Profesor Brain explica cómo quitarse los guantes correctamente para que duren mucho





Quitarse los guantes parece tan instintivo que ni lo piensas. ¡Y ahí es donde aparecen los errores! Aquí tienes por qué y cómo quitarte los guantes correctamente para que se mantengan en perfecto estado durante mucho tiempo.


¿Por qué importa este gesto?
Tus guantes calefactables (o no) son pequeñas maravillas de ingeniería. Dentro hay un forro cálido y una membrana impermeable. Estas capas están fijadas en las yemas con… pegamento. Sí, pegamento. Y hasta el mejor pegamento tiene límites:



  • Resistencia al desgarro: Tirar bruscamente puede despegar la membrana o el forro. Resultado: el forro sale con la mano. Adiós comodidad, hola problema para volver a ponerse los guantes.

  • Frío y calor: El frío vuelve el pegamento frágil, el calor lo ablanda. Así que nada de tirones bruscos.


Trata tus guantes con suavidad y tendrán una vida larga y aventurera.


Cómo quitarse los guantes de forma correcta
1 – Libera dedo por dedo
Nada de arrancarlos de golpe como un calcetín, y nunca tirar del puño. Tómate el tiempo de pellizcar suavemente cada dedo y deslizarlo uno a uno. ¡Los cinco dedos, por favor! Así no forzarás los puntos de pegado.


2 – No uses los dientes
Morder la punta del guante con los dientes no es buena idea: dañas el guante, no queda elegante y no es higiénico.


3 – Un pequeño empujón final
Cuando los dedos estén sueltos, agarra tantas puntas libres como puedas y sigue tirando suavemente. Listo, guantes quitados con elegancia, listos para protegerte de nuevo.


El consejo definitivo del Profesor Brain
Recuerda: quitarte bien los guantes preserva su vida útil. Un hábito sencillo que marca la diferencia.


¿Listo para ser un pro del “des‑guantado”? Como dice el Profesor Brain: «Cada detalle cuenta para rodar con estilo y eficacia. ¡Tus guantes te lo agradecerán!»